En la era del documento digital, las empresas siguen acumulando papel. Contratos, facturas, informes, certificados, documentos notariales: la parte física no ha desaparecido, simplemente ha dejado de tener sistema.
El resultado es predecible: cuando se necesita un documento concreto, la búsqueda puede llevar horas. Y en algunos casos, el documento simplemente no aparece.
El coste real del mal archivo
El coste no es solo el tiempo de búsqueda. Es el coste de la incertidumbre: no saber si el documento está, si está actualizado, si hay duplicados o si el original existe físicamente. Esa incertidumbre genera un ruido de fondo que afecta a toda la operativa.
Un sistema de archivo que funciona
Un buen sistema de archivo físico tiene tres características: está organizado por criterio de recuperación (no de generación), tiene un volumen máximo definido y tiene un responsable claro de su mantenimiento. Sin esas tres cosas, cualquier reorganización es temporal.
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