Una despensa bien organizada no es aquella que tiene todos los productos visibles. Es aquella en la que cualquier miembro de la familia sabe exactamente dónde está lo que busca, sin pensar.
La diferencia entre una despensa que se mantiene ordenada y una que vuelve al caos en dos semanas no está en la decoración. Está en si el sistema tiene lógica o no.
El error de las etiquetas sin criterio
Muchas reorganizaciones de despensa empiezan por etiquetar botes. El resultado visual es bonito, pero si las categorías no responden a cómo se cocina realmente en esa casa, las etiquetas dejan de usarse en pocas semanas.
Las categorías que funcionan
Una despensa funcional se organiza por frecuencia de uso y por momento de uso. Lo que se usa a diario, a la altura de los ojos. Lo que se usa semanalmente, al alcance de la mano. Lo que se usa mensualmente, en los estantes más altos o más bajos. Simple, pero efectivo.
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